Pienso qué éste es el peligro de llevar un diario: se exagera todo, uno está al
acecho, forzando continuamente la verdad.
Pero ahora se acabó; he releído lo escrito en el café Mably y me ha
dado vergüenza; no quiero secretos, ni estados de alma, ni cosas indecibles; no
soy ni virgen ni sacerdote para jugar a la vida interior.
No hay gran cosa que decir: no pude levantar el papel, eso es todo.
Sunday, February 25, 2007
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